No se trata solo de falta de recursos materiales: detrás de cada obstáculo hay historias de desigualdad, migración, discriminación o desarraigo cultural que influyen directamente en sus oportunidades educativas y personales.
En muchos casos, los centros escolares se ubican lejos de los hogares, lo que incrementa la deserción escolar. A esto se suman la carencia de infraestructura digital y la falta de materiales culturales relevantes en las lenguas que los niños comprenden mejor. El resultado es una brecha estructural que afecta la autoestima, el sentido de identidad y la continuidad educativa (UNICEF, 2023; INEE, 2019).
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información, solo el 56.5 % de los hogares rurales tienen acceso a internet, frente al 81 % en zonas urbanas
(INEGI, 2023)
Más del 40 % de las lenguas indígenas en el mundo están en peligro de desaparecer, y México ocupa el quinto lugar mundial en diversidad lingüística.
(UNESCO, 2023)
En Michoacán, alrededor del 10 % de la población infantil pertenece a comunidades indígenas, y más del 17 % de los hogares presentan rezago educativo.
(CONAPO, 2022)
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